La medicina nuclear usa cantidades pequeñas de sustancias radiactivas, llamadas radiofármacos, para ver cómo funciona un órgano y, en algunos casos, para tratarlo. El médico nuclear indica el estudio, lo supervisa e interpreta las imágenes, que muestran la función del órgano además de su forma.
Los estudios más comunes
La gammagrafía de tiroides; la gammagrafía ósea, que busca metástasis o fracturas que no se ven en una radiografía; la gammagrafía renal; los estudios de perfusión del corazón, y el PET-CT, que se usa sobre todo para conocer la extensión de un cáncer y su respuesta al tratamiento.
Tratamiento con yodo radiactivo
El tratamiento más conocido de la medicina nuclear es el yodo radiactivo, que se usa en el hipertiroidismo y después de la cirugía de algunos cánceres de tiroides. Por eso el médico nuclear trabaja de cerca con el endocrinólogo y con el cirujano de cabeza y cuello.
Antes del estudio
La preparación depende del estudio: algunos piden ayuno; otros, suspender ciertos medicamentos o, en la tiroides, evitar durante unos días los alimentos y medicamentos con yodo. La dosis de radiación es baja, pero hay que avisar siempre de un embarazo o de la lactancia. No todos los hospitales tienen medicina nuclear, así que conviene confirmar con tiempo la cita y la preparación.